¿Quiénes son los interlocutores sociales en la formación y la evaluación de impacto?

En general, los interlocutores son aquellos que tienen participación e intereses en los asuntos que son objeto de debate en el diálogo social. Son principalmente las organizaciones de trabajadores y empleadores pero pueden incluirse también, cuando se trata de cuestiones sociales más amplias, a otros grupos de ciudadanos interesados, como se ha señalado en el anterior acápite.

En la formación, las redes de cooperación también comprenden a las autoridades regionales y locales, diversos ministerios, organismos sectoriales y profesionales, empresas, sindicatos, instituciones y proveedores de formación, organizaciones no gubernamentales, asociaciones profesionales, organizaciones comunitarias, pueblos indígenas, organizaciones de migrantes, entre otros.

Los enfoques asociativos para la formación son cada vez más frecuentes debido a la exigencia de programas actualizados y adaptados a las necesidades de los sectores productivos y de las personas. A menudo, el sector privado ha sido el iniciador de las asociaciones con las instituciones de formación, los gobiernos locales, los organismos de desarrollo y otros interlocutores. Los sindicatos han reconocido la importancia de la mejora de las calificaciones para mantener la empleabilidad y se han implicado en el proceso de gestión del cambio. Los prestatarios de asistencia técnica, incluida la OIT, han tomado conciencia de la necesidad de considerar la formación y el aprendizaje permanente como parte de un enfoque más amplio e integrado para el desarrollo de empresas sostenibles y la promoción de la igualdad en el empleo y el trabajo decente.

La descentralización y el desarrollo de una amplia gama de actores sociales favorecen el establecimiento de organismos bi/tripartitos y multipartitos para estimular el diálogo sobre la formación de los trabajadores, centrar mejor los programas para responder a las necesidades y facilitar el desarrollo de las competencias de los grupos de población desfavorecidos.  La institucionalización de estos espacios no se produce en forma instantánea; es un proceso dinámico, de análisis y revisión que, mediante el examen  de los resultados y en función del contexto, posibilitará avanzar en mayores niveles de desarrollo y consolidación.

En la mayoría de instituciones de formación profesional de la región, se cuenta con la participación de los interlocutores sociales en diferentes instancias.  Si bien la forma más generalizada es la integración de representantes de empleadores y de trabajadores en los Consejos Directivos, crecientemente se han desarrollado mecanismos de consulta a los actores sociales que incluyen, además de los empleadores y trabajadores, a representantes de las comunidades involucradas en la formación, autoridades locales y delegados de otras instituciones educativas o de promoción social y a las dependencias públicas asociadas a los programas de formación.

Esta representación variada convoca a quienes, de un modo u otro, son protagonistas o se benefician de las intervenciones formativas, ya sea para mejorar sus competencias, para incrementar la productividad de sus empresas o facilitar el desarrollo de empleos productivos en sus comunidades.