¿Cómo impactan la formación y el desarrollo de competencias a las personas, las empresas y la sociedad?

La Recomendación 195 de la OIT, alienta a los países miembros a “apoyar y facilitar la investigación en materia de desarrollo de los recursos humanos y la formación”, la que podría comprender “las inversiones en formación, así como la eficacia y el impacto de la misma”.
 
Contando con un entorno económico y social propicio, la formación y el desarrollo de competencias contribuyen a la mejora del desempeño de las personas y de las empresas, lo que se traduce en crecimiento del empleo y desarrollo para la sociedad11.
Las personas que participan en la formación pueden acceder a mejores condiciones de trabajo, de remuneración, a una mayor empleabilidad y una mejor calidad de vida. El desarrollo de calificaciones y competencias debería garantizar su capacidad para adaptarse a los cambios en las tecnologías y la organización del trabajo.
 
Investigaciones recientes de CEDEFOP, han demostrado que la formación profesional puede fomentar la confianza y la autoestima, contribuyendo a la inserción del individuo en la familia y en la sociedad12.
 
En América Latina y el Caribe, factores como la heterogeneidad y la segmentación en el mercado de trabajo inciden en los impactos de la formación. Casi un tercio del mercado laboral se encuentra en zonas rurales y más de la mitad del empleo corresponde a trabajadores independientes, domésticos, trabajadores familiares no remunerados, o asalariados en microempresas. Una alta proporción de la población activa es joven y vulnerable al desempleo. En estos egmentos se concentra gran parte de la pobreza, de la informalidad y del déficit de trabajo decente en la región13.
 
Si bien existen importantes desarrollos en la región e instituciones de vanguardia, también es cierto que algunos sistemas locales de formación tienen dificultades para el acceso de ciertos colectivos de la población –lo que conlleva a exclusión laboral– y además requieren mejorar la articulación entre la oferta y la demanda.
 
Las empresas, de todos los tamaños, que consideran a sus trabajadores como una fuente importante de ventaja competitiva y como activos y agentes del cambio, pueden ser más innovadoras y sostenibles.
 
Para tal fin, las empresas deben identificar las calificaciones que precisan, promover una cultura de aprendizaje permanente, fomentar la formación en el lugar de trabajo y facilitar el intercambio de conocimientos. Las empresas sostenibles integran el desarrollo de los recursos humanos en su estrategia y actúan con equidad al desarrollar las calificaciones y competencias de sus trabajadores. Invirtiendo en sus recursos humanos compiten con éxito en unos mercados mundiales cada vez más exigentes e integrados14.
 
La segmentación del mercado de trabajo también se verifica en la estructura empresarial. Los niveles de productividad son elevados solo en algunas ramas de actividad, mientras que en otras son bastante inferiores al promedio. En las  amas con más altos niveles de productividad se emplea a un bajo porcentaje de trabajadores.
 
La OIT calcula que la economía informal involucra al 75 por ciento de los trabajadores y representa un 40 por ciento del PIB; para el sector rural, una importante fracción del empleo se genera en la pequeña unidad agropecuaria de tipo familiar15. El desarrollo de las competencias es fundamental para que la fuerza laboral se desplace de la economía informal hacia empleos en la economía formal, así como para aumentar la productividad del trabajo.
 
La sociedad percibe los impactos del desarrollo de competencias mediante empleos de mejor calidad, mayores tasas de ocupación y formalidad, reducción de la pobreza, inclusión social, respeto de los derechos laborales y competitividad en los mercados mundiales16.
 
La formación debe responder al entorno productivo, tecnológico, laboral y sociocultural, así como a las características, condiciones, necesidades y expectativas de sus sujetos de atención. Esta es la doble pertinencia de la formación,  santo social como económica.
 
También, el desarrollo de las calificaciones, puede contribuir a la construcción de sociedades más equitativas. Existe una estrecha relación entre las diversas formas de exclusión del mercado de trabajo como el desempleo, el subempleo y los bajos ingresos laborales con la pobreza y la discriminación17, por tanto, acciones de formación que coadyuven a resolver tales formas de exclusión, incidirán en la lucha contra la pobreza y la exclusión social. Los beneficios sociales incluyen temas sensibles como la reducción de índices de violencia y criminalidad, y otros como la integración a la familia, la comunidad y la sociedad en su conjunto18.
 
Un ambiente formativo adecuado estimula el aprendizaje en equipo, la construcción de conocimientos y mejores actitudes, motivaciones y valores, todo lo cual conduce a una mejor integración social. El reconocimiento que se otorga mediante un certificado de competencia, se valora en el mercado laboral y en el ámbito educativo, favoreciendo la participación social y el compromiso con el aprendizaje permanente.
 
 

11  Conclusiones sobre las calificaciones para el incremento de la productividad, el crecimiento del empleo y el desarrollo. Op. cit.

12  CEDEFOP. Vocational education and training is good for you. The social benefits of VET for individuals. 2011

13  OIT. Trabajo decente en las Américas. Op. cit.

14  Resolución sobre la promoción de empresas sostenibles. OIT. CIT, 96ª reunión, Ginebra, 2007.

15  OIT. Trabajo decente en las Américas. Op. cit.

16  Resolución sobre la promoción de empresas sostenibles. Op.cit.

17  OIT. Trabajo decente en las Américas. Op. cit.

18  Vocational education and training is good for you. CEDEFOP. Op. cit.